Tuesday, February 16, 2010

La Pregunta Al Lado del Camino

(version in english here)

Sermón predicado 2/14/2010, en Parkview UCC, Aurora, CO.

Texto: Lucas 10: 25-37

En esto se paró un abogado, para poner a prueba a Jesús. “Maestro,” le dijo, “¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús replicó: “Qué está escrito en el Torá? ¿Qué lees allí?” Le respondió, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente,y a tu prójimo como a ti mismo.” “Has contestado lo correcto,” le dijo Jesús. “Haz eso y vivirás. Pero él quería mostrar que era justo, así que le preguntó a Jesús, “¿Y quién es mi prójimo?” Jesús respondió,

“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. ‘Cuídemelo, y si gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.’”

¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo de quien cayó en manos de los ladrones?” “Quien se compadeció de él,” contestó. Y Jesús le dijo, “Anda entonces y haz tú lo mismo.”

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“¿Y quién es mi projimo?”

Eso no es la pregunta que contesta Jesús, ¿verdad?

El abogado pregunta, “Quién es mi projimo?” y te da a entender que no está buscando una respuesta grande y universal – no está esperando la respuesta, “Bueno, todo el mundo!” Sino está esperando una respuesta que pone limites en su responsibilidad...o por lo menos afirmar los limites de su responsibilidad como él los entiende.

Pero eso no es la pregunta que contesta Jesús.

El abogado pregunta, “Quién es mi projimo?” y Jesús responde con la famosa historia del Buen Samaritano, una historia que con razón ha inspirado hospitales y clínicas y proyectos humanitarios y hasta leyes para proteger a personas que ayudan a quienes están en necesidad.

Pero es una historia que no contesta la pregunta el abogado.

“Quién es mi projimo?” el abogado pregunta. Pero Jesús da vuelta la pregunta y lo devuelve al abogado: “Cuál de estos fue el prójimo?” ¿Quién fue el prójimo al hombre dejado por muerto?

Esta es la pregunta esencial para Jesús: ¿Quién fue el prójimo al hombre que cayó en las manos de ladrones? El mandamiento de amar al prójimo como a ti mismo debe de provocar en nostoros no el intento de definir al otro, sino el intento de definir a nosotros mismos. La pregunta es sobre nosotros, y quienes debemos de ser, y como debemos de vivir en relación con la gente al nuestro alrededor – particularmente quienes son heridos, quienes han sido dejados al lado del camino para morir. ¿Cómo debemos de amar? ¿Cómo debemos de atender a los heridos a nuestro alrededor?

El abogado responde que el prójimo es quien tenía misericordia, quien tenía compasión por el herido, y Jesús le manda para hacer lo mismo. Tú sabes que hacer, ahora anda y házlo. Anda y ten misericordia. Anda y muestra compasión. Anda y se como el Samaritano en la historia, y no permita que un viejo odio y miedo étnico entre los Samaritanos y los Judios te desvie de dejar conmover tu corazón, de sentir compasion por el hombre dejado por muerto al lado del camino.


Amar al prójimo como a ti mismo, parece de esta historia, es no permitir a nada – ni siquiera lo mas fuerte y profundo de barreras impuestas por humanos – imponerse en el camino de este amor, esa compasión y misericordia. O sea, esa voluntad de dejar conmover tu corazón, y poder ver el otro como un ser humano, quien sufre, quien duele, quien sangra.

Ama así. Sin límites. Anda, y haz tú lo mismo, dice Jesús.

¿Quiénes son la gente en nuestras vidas que están dejados medios muertos en la zanja ¿Quiénes somos llamados a amar en la manera que describe la parábola...dejando atras nuestros miedos y barreras y todas las cosas que la cultura dice para mantenernos distanciados de los demas.

Hay muchas formas de responder esa pregunta. Quiero contarles una historia sobre una mujer y su familia, que nos pedira considerar pensar sobre quienes son las personas heridas en nuestras vidas: Conoci a Rafaela el jueves santo de la Semana Santa de 2005. Ella estaba sentada en la plaza central de Altar, Mexico, con su esposo y sus tres hijos. Acababan de bajar del bus de Guerrero, un estado lejos al sur. Altar es solamente a unos 30 minutos por carretera con baches desde la frontera con Estados Unidos y Mexico. En los ultimos anos Altar se ha convertido en el lugar de arranque para Mexicanos y para otros que quieren cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. Los inmigrantes se juntan en la plaza donde pueden comer algo, comprar cosas como zapatos y sombreros y agua, y contratar un coyote, un guia quien se espera les ayudara para cruzar la frontera y a travezar el desierto de la muerte hacia un lugar donde les recogera alguien.

Yo estaba en Altar con un grupo de mi Antigua iglesia en Portland,Oregon. Habiamos estado estudiando la raices de migracion y la realidad en la frontera, y una de nuestra experiencias de immersion fue visitor a los immigrantes en la plaza de Altar. Y fue asi como conoci a Rafaela, temprano en la manana con un sol del desierto caliente, colandose por los arboles.

Cuando nos acercamos a la mujer y su familia, antes que nos vieran, notamos su miedo en ellos en sus ojos penetrantes, sus hombros encogidos, sus manos con senales de nervios. Podiamos ver nosotros que ellos eran pobres, probablemente campesinos de Mexico. Nos presentamos y les preguntamos si podriamos oir algo de su historia. Ellos nos trataron sin miedo, contestaron nuestas preguntas en voz baja y con sus ojos aun mirando para todos lados.

¿A donde van ustedes? les preguntamos.
No sabemos. A los Estados. Despues de eso no sabemos. No tenemos un plan.
¿De donde son?
Guerrero.
¿Porque salieron?
Porque no hay trabajo. Teniamos una pequena finca, pero no podiamos vender lo que sembrabamos. No podiamos sobrevivir. Vendimos nuestra tierra y ahora estamos aqui. Llegamos eta manana y hemos viajado toda la noche.
¿Hay algo que les gustaria preguntarnos? Hay algo que ustedes quieren que nosotros sepamos?

Rafaela levanto su vista de sus manos ansiosas, nos miro a los ojos por la primera vez, sus propios ojos rojos de llorar:

Yo solo quiero que haya un lugar seguro para nosotros y nuestros hijos.

Fue una historia que oimos una y otra vez cuando nos encontramos con gente que estaba a punto de cruzar la frontera—o que acababan de ser deportados. Ellos no podian sobrevivir en sus fincas, o en sus ciudades, ellos no podian alimentar a sus hijos/as. Ellos/as solo querian una vida major para sus familias. Escuchamos esta historia una y otra vez.

En los debates acalorados estos dias ustedes no escuchan historias como la de Rafaela. Ustedes oyen mucho de “el problema de immigracion” pero yo les tengo que decir que nosotros no tenemos un problema de immigracion. Yo se que decir esto puede sonar loco para decir en el clima politico de hoy. Pero espero que me escuchen.

Yo no creo que tengamos un problema de immigracion. Yo creo que tenemos un problema economico. Dejenme contarles un poco mas de la historia de Rafaela.

Rafaela and su esposo Felix eran duenos de una pequena finca en el campo, en Guerrero, donde ellos crecian algunas cosas para vender en el Mercado local y hacer suficiente dinero para apoyar a su familia. La implementacion de el Tratado NorteAmericano de Libre Comercio (NAFTA) en 1994, junto con otras politicas de libre comercio, arruino a fincas pequenas en Mexico, como la de Rafaela y Felix. Productos de agricultores Mexicanos como maiz, llegaron de gigantescas corporaciones en Estados Unidos a un precio mas bajo que los Mexicanos podian vender. Al menos 2 millones de agricultores de maiz perdieron su trabajo y sus tierras en los resultados de NAFTA.

En el caso de Rafaela y Felix, era el café. La tierra alrededor de su finca habia sido comprada por una compania multinacional de café, poniendolos a ellos en quiebra de su negocio. Ellos no podian sobrevivir en los salarios de miseria que pagados en la plantacion de café. Y fue pore so que ellos vendieron su tierra y todo lo que tenian y se dirigieron al norte.

Algunos agricultores van a trabajar en fincas que pertenecen a las corporaciones que siembran aguacates, tomates y lechugas que vienen a parar a nuestras tiendas de comida aqui. Otros van a las ciudades Mexicanas grandes para tartar de encontra trabajo en fabricas—Propiedad de companies Estaunidenses como Motorola, Glaxo-Smith-Kline, Levis. Ya sea en las fincas o en las fabricas, ellos tienen suerte si les pgan el salario minimo de 42 pesos al dia—alrededor de 4 dolares. Que tanto pueden hacer 42 pesos al dia, especialmente si tienes hijos/as, cuando un gallon de leche cuesta 32 pesos? Un paquete de pañales de bebe baratos cuestan 49?

No es entonces una sorpresa, que estos refugiados economicos se dirijan al norte, donde aun los trabajos mas pesados—limpiando moteles6 y centros de skier en Aspen, poniendo los marcos para las nuevas subdivisiones, limpieza de la bodega de Purina, cuidar las ovejas en el Oeste del estado, cortando tomates para Chipotle—aun los trabajos mas duros pagan mas que los trabajadores en Mexico y en la mayoria de paises en America Latina ven en un mes, si ellos/as tienen suerte?.

Lo que tenemos es un problema economico. Tenemos un sistema economico que deja a gente herida, abandonada por un lado del camino. Si fueramos a ponerlo en terminos de la parabola de el Buen Samaritano, los ladrones de hoy son las politicas economicas que destruyen a los pequenos agricultures. Las politicas que practicamente hacen esclavos/as a la gente en las fabricas propiedad de Estados Unidos. Politicas que forzan a familias a decidir que si debe o no dejar todo atras en la tierra que ellos ya no mas pueden trabajar. Politicas que forzan a los padres a dejar a sus hijos/as, parejas a dejar a quien aman, para tratar de hacer suficiente dinero para darles de comer.

Yo les he dado una historia muy compacta aqui de la compleja y devastadora realidad economica. Yo puedo seguir por mucho tiempo hablando del impacto de NAFTA y sus politicas hacia familias, comunidades y medio ambiente—no solo en America Latina, pero tambien en los Estados Unidos. Lo que quiero que escuchen lo que se necesita ser escuchado, que las politicas economicas que ultimadamente no les importa la vida de los mas pobres y vulnerable entre nosotros, todo en el nombre de ganar mas y tener productos mas baratos. A la gente se le quita su tierra y sus posibilidades y son dejados/as a un lado del camino para morir.

Ese camino llega hasta el centro de Estados Unidos. Y llega hasta Aurora. Ese camino recorre la calle Colfax y hacia la vecindad original de Aurora.

Ese camino corre por las calles donde los trabajadores immigrantes se juntan cada dia para esperar por trabajo, y piden a Dios que les paguen por su trabajo, piden que sus salarios no se los roben sus empleados quienes prefieren explotarlos por su mano de obra barata que tratarnos con dignidad.

Ese camino corre por los hogares de mujeres immigrantes quienes tienen miedo de reporter violencia domestica a la policia por temor a que seran arrestadas y deportadas y sus hijos se quedaran solos/as.

Ese camino llega hacia los apartamentos donde las familias de los immigrantes estan hambrientos porque tienen miedo de acercarse a los servicos a los que ellos tienen derecho, por temor a ser deportados y separados/as de su familia.

Ese camino llega hasta la 30th y Peoria, al Centro de Detencion donde immigrantes y residents, y aun ciudadanos/as han desaparecido despues de redadas en sus lugares de trabajo o en su vecindad, o despues que han sido detenidos por una curiosa ofensa de trafico como manejar muy despacio en una calle residencial.

Si nuestras politicas economicas injustas han dejado a la gente quebrada, golpeada a un lado del camino, nuestra politica migratoria es la equivalente a la de el sacerdote y Levita que pasan y se alejan dando por muerto al hombre—en otras palabras, es la respuesta opuesta a la de el Buen Samaritano. En vez de atender a las heridas de la gente las empeoran—primero haciendo “un camino de legalizacion” para migracion casi imposible, y luego por sembrar miedo, apoyar explotacion de trabajo, separar a familias y parejas, y en general por castigar al herido/a en su intento por buscar sanidad economica.

Cuando se habla de migracion, podemos debatir los puntos pequeños de que es legal o como debiera de ser una reforma, pero hasta cierto punto esas son las preguntas del abogado, preguntas que nos limitan de nuestra responsabilidad.

Pero Jesus le da vuelta a la pregunta hacia nosotros. Quien es el vecino/a de quien ha sido abandonado a la orilla del camino? El que tuvo misericordia, que tuvo compasión del hombre herido, el que dejo que su corazon fuera movido a misericordia y compasion por el hombre herido, desnudo y moribundo. Amar a tu projimo como a ti mismo es no permitir nada—ni siquiera el miedo y las barreras mas Fuertes impuestas por humanos—para que no tengamos compassion y misericordia del ser humano en frente de ti.

La pregunta de esencia para Jesus es la que, como cristianos/as, debe ser la pregunta de esencia para nosotros/as. Es la pregunta a un lado del camino: Quien es el vecino/a del que fue dejado por muerto?

Quien es el projimo/vecino para Rafaela? Maria?

Quien es el projimo de Marta? De Santos?

Quien es el projimo de Patricia? De Jorge?

Quien es el projimo, pregunta Jesus. El que mostro misericordia. El que ignoro la condena de la sociedad hacia la persona enfrente de el/ella y simplemente tendio a sus heridas.

Entonces, dijo Jesus, anda y haz tu lo mismo.

Anda e y haz tu lo mismo.

Aqui a un lado del camino, que podamos todos encontrar una forma de hacer lo mismo.
Amen.

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